Recientemente he viajado a París, una ciudad que visito habitualmente por los interesantes eventos profesionales que se organizan, pero en la que cada vez que voy descubro algo nuevo.

Sobre todo, sus calles son una llamada a la inspiración; los escaparates, las tiendas, la variadísima oferta de moda…por eso no me resisto a investigar sus rincones, a entrar en los establecimientos, a curiosear, buscar…

Este viaje he descubierto algunas tiendas que me han gustado especialmente. París es una ciudad muy ligada al mundo del perfume y es cuna de importantes artesanos y marcas de perfumería, pero la presencia de esta actividad va mucho más allá, está en muchas pequeñas tiendas en los que te seduce la variedad de los olores, la belleza de los frascos, los colores, el brillo del cristal…

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Hay muchas ideas que pueden surgir simplemente viendo el género que se expone en algunos de los comercios especializados mercería y pasamanería; con un poco de paciencia puedes encontrar piezas estupendas para utilizar en determinadas prendas, hay mucho donde elegir.

También soy visitante asidua de diversos establecimientos de anticuarios, donde se me encanta perderme entre los artículos vintage y las curiosidades, como este antiguo molde para hacer guantes que me llamó mucho la atención.

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El único problema es que tienes que poner algún límite a los recorridos, si no corres el peligro de se pasen las horas sin ver nada más…no fue mi caso, porque pudimos disfrutar de las animadas noches de la ciudad de la luz y hasta tuvimos tiempo para una cita familiar concertada de antemano…con Eurodisney, ¡ claro ¡

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!Hasta pronto¡