Esta semana me gustaría hablaos de mi otra inspiración a la hora de crear mis trajes y que al igual que el influjo oriental creo que ha sido inspiración para muchos diseñadores que como yo bebieron de los diseños de maestros como Pierre Cardin, Cristóbal Balenciaga, Coco Chanel o Givenchy.

Siempre me llamó la atención el cine clásico de los años 50 porque supuso el gran escaparate de diseños míticos que crearon tendencia en aquella década y que fueron una referencia para los años posteriores. En esa década Hollywood era el centro neurálgico del cine y se produjeron grandes largometrajes que se consideran clásicos del cine y que vinieron marcados por el estilo narrativo del director que por primera vez empezó a ser una figura destacada y por otro lado por la calidad de los actores que las protagonizaban.

Se comenzó a buscar un tipo de cine más elaborado y se estrenaron grandes películas como: Vacaciones en Roma, Cantando Bajo la Lluvia, La Ventana Indiscreta, La Reina de África, Eva al Desnudo, Un Tranvía Llamado Deseo, Rebelde sin Causa, Con faldas y a lo loco, Con la muerte en los talones, Crimen perfecto etc.

El vestuario cobró un protagonismo nunca antes visto y a ser tenido en cuenta en los grandes galardones de cine como Oscars de Hollywood que incluyeron la categoría de Premio al mejor vestuario en 1948 diferenciando entre películas en blanco y negro y color.

El vestuario sale de la austeridad y simpleza de la guerra para transformarse y llegar al esplendor de los vestidos ceñidos a la cintura, acortando las faldas por debajo de la rodilla y marcando son la ropa interior el cuerpo sinuoso de la mujer. Se vuelve a destacar a una mujer femenina sin llegar a ser excesivamente provocativa ya que aun imperaban unos principios morales fuertes que poco a poco se fueron derribando para llegar a una liberación en la moda femenina en décadas posteriores. También adquirieron una importancia especial los complementos de mujer como los sombreros, guantes, tocados y carteras y bolsos de mano.

Los grandes diseñadores saltaron de las pasarelas a la gran pantalla vistiendo a grandes rostros del cine de la época e iconos sin duda de la moda y el arte como Brigitte Bardot, Audrey Hepburn, Bette Davis, Marilyn Monroe, Lauren Bacall, Grace Kelly y Rita Hayworth y James Dean entre otros. El cine se contagia del talento de los grandes maestros de la moda y llena las pantallas de grandes diseños que son imitados por hombres y mujeres de todo el mundo.

Este espíritu contagió los años posteriores en los que los trajes que vestían las estrellas que protagonizaban estas películas se convertían en objetos preciados y más tarde objetos de culto para coleccionistas como el mítico traje diseñado por Givenchy que vistió Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes.

Un abrazo!